El sector de la medicina estética continúa creciendo de manera sostenida a nivel global. Solo en España, se espera que la facturación supere los 4.000 millones de euros para 2029, con tasas de crecimiento anuales cercanas al 7 %, impulsadas por la demanda de tratamientos mínimamente invasivos y el enfoque hacia el bienestar integral. En Portugal este crecimiento será también notorio en línea con el mercado vecino.
Además, actualmente, el mercado de tecnología médica estética supera los 80 mil millones de dólares, con inversiones en innovación que han alcanzado casi 1.9 mil millones de dólares en los últimos años, especialmente en plataformas de ultrasonidos, radiofrecuencia avanzada y sistemas híbridos de múltiples energías que optimizan la eficiencia clínica y la experiencia del paciente. MDT Health es una de las empresas que abandera la transformación del sector con propuestas tecnológicas que se listan dentro de las aparatologías médicas más innovadoras en medicina-estética. Hablamos con Luciano Teixeira, CEO de MDT Health Group acerca de este crecimiento del sector y el futuro más inmediato.
La tecnología juega un papel transformador en muchos negocios de este país. Si hablamos de medicina estética, ¿qué aporta?
La tecnología se ha consolidado como uno de los principales motores de crecimiento empresarial, y la medicina estética no es una excepción.
En los últimos años, el sector ha vivido una transformación sin precedentes: la tecnología no sólo ha cambiado las consultas clínicas, mejorado la experiencia del paciente y ampliado su catálogo de tratamientos; la tecnología ha permitido impulsar el perfil del profesional médico-estético y dermatólogo y ha redefinido un nuevo status quo para una especialidad en la que convergen belleza y salud; así como eficiencia y accesibilidad con tratamientos más personalizados.
Los profesionales han podido comprobar cómo la tecnología ha supuesto un cambio de paradigma en la medicina estética porque ha transformado la disciplina desde una práctica centrada en el resultado puntual hacia un modelo integral, basado en la precisión, la seguridad, la personalización y el bienestar del paciente. Hoy, la innovación tecnológica no sólo mejora los tratamientos, sino que redefine la experiencia clínica, eleva los estándares médicos y consolida la estética como una extensión de la salud.
¿Cómo debe ser el proceso de implementar una tecnología en un centro de medicina estética? ¿Quién debe implicarse en este proceso?
Para que la tecnología sea una palanca de crecimiento real, los profesionales deben considerar:
- Evidencia clínica y seguridad: asegurar que los equipos cuenten con respaldo científico y cumplan normativas (FDA, CE), garantizando resultados reproducibles y confianza del paciente.
- Retorno de la inversión (ROI): evaluar costes de adquisición, uso esperado, incremento de pacientes y fidelización, para alinear la inversión con la estrategia del negocio.
- Formación y adopción: capacitar al equipo clínico y adaptar los procesos para integrar la tecnología de forma eficiente, asegurando que se combine con otros tratamientos para maximizar resultados.
El impacto económico de la tecnología en los ingresos por paciente es tangible. Clínicas que han incorporado dispositivos avanzados reportan no solo un aumento en el número de pacientes, sino también un incremento en el ticket medio por tratamiento. Esto se debe a que la tecnología permite ofrecer tratamientos combinados o personalizados, con mayor valor percibido, y reduce tiempos de procedimiento, lo que incrementa la capacidad de atención diaria. En conjunto, estas mejoras aumentan la rentabilidad por paciente y potencian la sostenibilidad del negocio, convirtiendo la inversión tecnológica en una palanca estratégica de crecimiento.
La implicación debe ser completa. Desde el responsable de la clínica al equipo, con una buena formación, para entenderla, explorar y sacar así el máximo partido.
¿Cómo el HIFU Liftera ha ayudado a los profesionales que actualmente la utilizan en nuestro país?
Parte de este trabajo de innovar para el sector de la medicina-estética se resume en el HIFU de Liftera. Una tecnología que resuelve todos los “problemas” o “preocupaciones” que anteriormente los profesionales habían destacado de sus experiencias con otros HIFU. Cambiar la percepción no ha sido sencillo, pero gracias al acompañamiento de otros profesionales que ya lo utilizan y la prueba de tratamiento, se han convencido que están ante una de las mejores innovaciones en HIFU que actualmente se pueden encontrar en el mercado.
El compromiso de empresas tecnológicas como la nuestra no solo pasa por innovar, sino por ofrecer asesoramiento estratégico y acompañamiento profesional, ayudando a los profesionales a traducir la tecnología en crecimiento tangible, satisfacción del paciente y consolidación de la clínica como referente.
¿Qué le diría a un dermatólogo o médico-estético que tiene dudas acerca del uso de este tipo de tecnologías?
Primero, que escuche a sus pacientes, que liste realmente las necesidades de estos y a partir de aquí que elabore un plan y visión del negocio. En este plan, no debe tener miedo a contar con nuevas tecnologías si bien estas son las que realmente están dando respuestas a estas necesidades de la sociedad y al nuevo cambio de paradigma en la belleza. Explorar cuál es la más adecuada y dejarse asesorar por los expertos es necesario para entender qué aparatología le resuelve mejor el trabajo en la clínica.
¿Qué se espera a corto plazo de los tratamientos no invasivos y del uso del HIFU de Liftera?
Actualmente, muchos médico-estéticos y dermatólogos que han implementado estos equipos —como ultrasonidos microfocalizados o plataformas de radiofrecuencia avanzada— han comprobado un aumento tanto en el número de pacientes como en la satisfacción de los habituales, quienes valoran la eficacia, la seguridad y la naturalidad de los resultados. Éste es el camino y cada vez más tendemos a tecnologías eficientes, con resultados naturales. El HIFU es un ejemplo claro de esta evolución tecnológica.
España es un país con territorios que varían mucho en cuanto a perfil y necesidades de los pacientes. ¿Esto se percibe así también en los centros de medicina estética? ¿Quién acoge mejor el uso de nuevas tecnologías?
España es un país muy diverso, y esa heterogeneidad se refleja claramente en los centros de medicina estética. Los perfiles de pacientes, sus expectativas y su nivel de información varían según el territorio.
En grandes áreas urbanas y zonas con fuerte presencia de turismo, el paciente suele ser más exigente, busca tecnología avanzada y tratamientos eficaces, pero con resultados naturales y sin tiempos de baja. En entornos menos urbanos, el enfoque suele ser más conservador, priorizando seguridad, confort y procedimientos progresivos.
Lo interesante es que tecnologías como Liftera logran conectar con ambos perfiles. Al ser un tratamiento prácticamente indoloro, con resultados visibles desde la primera sesión y sin interrupción de la vida social, encaja tanto con el paciente conservador que busca seguridad y comodidad, como con el paciente más avanzado que quiere lo último en tecnología médica eficaz.
En cuanto a quién adopta mejor las nuevas tecnologías, no es solo una cuestión geográfica, sino de mentalidad del centro. Los equipos médicos orientados a la actualización científica y a ofrecer valor diferencial al paciente son los que antes incorporan innovación, independientemente de la región.
